Rocambole y sus dibujitos de ricota.

En este post comparto el arte de una de las bandas mas importantes del rock nacional. Como un diseño, una ilustración deja de ser del artista cuando se masifica. La mirada de Rocambole sobre el arte y el diseño. Como encaró cada partido conceptual en los vinilos y discos de Los Redondos.

Fuera de control, diseño popular.

Ricardo Cohen, más conocido como Rocambole, es el responsable de la estética visual de una de las bandas mas grandes de Argentina: Patricio Rey y sus redonditos de ricota; y no solo eso, sus ilustraciones y diseños fueron masificados y apropiados por una sociedad entera, reproducidos sobre miles de remeras, paredes y pieles. Llama la atención como un diseño deja de ser del autor, este pierde el control sobre su creación y pasa a ser de la gente:

“Es insólito: mi arte de repente aparece en imágenes, gorros, remeras, banderas, tatuajes. A veces no me gusta verla en algunas agrupaciones políticas a las que no adhiero, pero entiendo que son cosas que no puedo evitar. Las imágenes de los Redondos viven por sí mismas, forman parte de un fenómeno que escapa de mi comprensión y mi control.” – Cuenta Rocambole a la revista Rolling Stone.

 

 

 

 

 

Me intereso la mirada sobre el arte y el diseño que tiene Ricardo; al artista no le molesta para nada esta perdida de control sobre su obra, es más lo enorgullece ya que era su objetivo. Repudia el arte como obra única, irreproducible y mercantil:

“Yo no pinto cuadros para vender, lo que hago es para ser reproducido, prefiero eso y que mis obras estén en calcomanías, buzos o lo que sea. Me conmueve ver a los chicos cuando pintan esas imágenes en las paredes, hacen banderas y todo eso que pasa. Creo que es una forma de exponer mucho más vital que en una galería de arte, las imágenes se hacen más de todos y más de nadie.”


Los conceptos por detrás de las tapas de Los Redondos.

Como estudiante de diseño y simpatizante de Los Redondos me parece muy atractivo saber como llego Rocambole a diseñar cada tapa de los vinilos y discos de la banda. Ricardo, siendo diseñador gráfico, artista plástico e ilustrador, se apoya en todas sus herramientas gráficas para el diseño de las tapas: a partir de esculturas, fotografías, ilustraciones, serigrafía, pinturas resuelve sus obras. En el suplemento “Si” del diario Clarín, el artista cuenta como fue el proceso creador de cada tapa:

GULP – 1985 – “Era el debut y había que presentar a la banda: la tapa tenía que tener impacto. Yo venía trabajando en ilustraciones de rock. La producción fue muy artesanal porque ése era nuestro modo de vida. Yo en esa época estaba haciendo experiencias con chorreaduras abstractas que, además, eran fáciles de reproducir: pasamos un rodillo con tinta de grabado y aplicamos serigrafía con las letras en plasticola de color. No me acuerdo cuántos hicimos: estuvimos una semana armando las tapas, eran brigadas de trabajo.” Los originales eran en serigrafía, la tipografía era fluorescente y tenia textura.

 

OCTUBRE – 1986- “Es una tapa más conceptual. Las ideas salieron de una noche de fernet: el Indio veía banderas, multitudes. Primero iba a ser todo rojo y negro, pero cuando lo fui haciendo más abstracto le agregué el gris. La tipografía parece soviética al estar invertida una letra. En el reverso se ve la catedral de La Plata en llamas: un símbolo revolucionario. Me resulta raro ver mis obras en remeras y tatuajes: la gente se apropió de cosas como el puño y la cadena, hechas en 15 minutos para un aviso.”

 

UN BAION PARA EL OJO IDIOTA -1988- “Son referencias al título: estaba el televisor pero no se me ocurría una imagen de la idiotez. Hasta que un día encontré una instalación hecha por mi hija: era un muñeco con collares, antifaz, chupete. Después le agregué el perro, que es una constante de la literatura solariana. El grupo se hizo más popular y mis obras empezaron a reproducirse: prefiero que estén en la calle que en un museo. A mí siempre me interesó más el arte de las historietas que el de las muestras a las que va un montón de gente a tomar vino y charlar.”

 

BANG BANG ESTAS LIQUIDADO -1989- “Es un homenaje a Goya y su obra los fusilamientos del 3 de mayo, pero con un ejército de la Cruz Roja. En una biografía había leído que Goya vio los fusilamientos por la ventana y me pareció una imagen muy potente. Quise agregarle una persiana americana pero remitía a una música más fashion. En la reedición agregué otro cuadro mío: ahí se ve a un tipo matando de un tiro a otro con pinta de marino. Siempre me costó entender por qué durante la Dictadura ningún padre calentón se tomó venganza de su hijo desaparecido y toda la lucha descansó en la figura maternal.

 

LA MOSCA Y LA SOPA -1991- “Es una pintura mía. Hacía rato que tenía guardado un gato momificado que había encontrado así en un techo. En ese tiempo Enrique Symns era gran amigo de la banda y decidí poner cerdos y peces por la revista donde colaboraba el Indio. Estaba también lo de los jubilados comiendo gatos en plaza Lavalle. Entonces incrusté al gato. En esa época ya había abogados diciéndome que podía hacer juicio por las reproducciones: nunca me interesó porque en otros tiempos nosotros nos ganamos la vida reproduciendo cosas sin autorización.”

 

LOBO SUELTO CORDERO ATADO -1993- “Son todas aerografías gigantes creadas en relación a los textos evocando los personajes de las letras. Yo me encargué del álbum más oscuro. Además, había muchas ganas de mostrar el trabajo de Semilla Bucciarelli, que es tan músico como artista plástico. Yo siempré fui admirador de la época de las grandes tapas del rock, de los primeros setenta, algunas hechas por el artista Lucas Gatti. Pero siempre consideré que el peor ilustrador es aquel cuyo trabajo toma más valor que la obra para la que trabaja.” Las tipografías corresponden a un alfabeto creado por el bajista Semilla Bucciarelli.

 

LUZBELITO -1996- “Intenté evocar los viejos álbumes de música clásica, esas colecciones con lomo de cuero. El muñeco que se ve en la tapa fue una de mis primeras experiencias trabajando con volumen, está hecho con arcilla e inspirado en la foto de un negro esclavo. La idea original era que sea un holograma, pero desistimos por las dificultades de fabricación. Ahí empezamos a trabajar con computadoras: no tiene sentido que me ponga en una posición rebelde, sería estéril. Aprender a usar computadoras es un largo proceso. Por eso me rodeé de chicos que tienen la chispa cibernética.” El Luzbelito de la tapa fue robado en una exposición.

 

ULTIMO BONDI A FINISTERRE -1998- “Es la llegada de la revolución tecnológica. Los filmé en video, los metí en una computadora y los convertí en muñequitos animados digitales con un programa de 3D. Con eso hice el videoclip que se vio en los shows de Racing Club. Originalmente iba a ser una caja metálica que se abría como una navaja. El relieve que tiene está tomado de la caja del whisky Chivas Regal. El final no es muy alegre porque hay un tipo metido en su realidad virtual mientras alrededor hay una tragedia.”
Es la primera vez que se vio a Los Redonditos de Ricota en la tapa de un disco: aunque no son ellos sino sus clones digitales.

 

Quiero destacar como se puede ver a través de las tapas de Los Redondos la influencia del contexto social y gráfico; como las tecnologías fueron dejando su impronta en los diseños. Desde “Gulp!” impreso en serigrafía, hasta “Ultimo bondi a Finisterre” donde el lenguaje grafico es bastante vectorial y se puede ver a los integrantes de la banda en su forma digital.

Para cerrar este post quiero recomendar un libro que presento Rocambole en el año 2015 que reúne su obra como ilustrador y diseñador, se llama “Rocambole. Arte, diseño y contracultura. El libro recorre a través de 200 páginas toda su obra, su universo estético y temático, La Cofradía, el arte ricotero, la obra plástica y la experiencia docente, se despliegan a través de textos propios, ilustraciones, pinturas, aerografías, bocetos, dibujos, gráfica, fotografías y material inédito. Ricardo Cohen decidió el financiamiento colectivo para editarlo, la autogestión que siempre lo acompaño en su vida.