Tipografía Callejera

El término graffiti viene del italiano “grafiare”, que significa grafear: escribir palabras o trazos. Desde la antigüedad, el hombre ha recurrido a las paredes como soporte para la expresión: desde las pinturas rupestres a los muros de la cultura egipcia o las columnas romanas.

Seguro somos muchos los que al pensar en arte urbano lo hacen de forma casi directa en graffiti. Esta forma de expresión es una de las más significativas, y casi el símbolo por excelencia del arte urbano (aunque este existen muchas mas).

Lo que entendemos en la actualidad por “graffiti” surgió a final de los década de los sesenta, y tiene como escenario los vagones de metro de Nueva York. Allí, los adolescentes comenzaron a dejar “huellas” con su nombre, como forma de hacerse presentes y marcar, en cierto sentido, su territorio. Uno de estos primeros “writers” fue Taky 183, un joven de origen griego (su nombre real era Demetrius) que trabajaba como mensajero y comenzó a plasmar su firma en los recorridos que hacía por su trabajo. Esto hizo que muchos otros taggers siguieran su estilo y dejaran su firma en los vagones de metro. ¿Por qué ahí? Porque los vagones se desplazaban por toda la ciudad y llegaban a más ojos.

Con el tiempo y con la necesidad de querer destacar cada vez más, surgen nuevas técnicas y estilos. Si bien antes las pintadas se limitaban al “tag”, poco a poco empezaron a incluir otros elementos, como coronas o flechas.

Letras “bubble” (con forma de nube o burbujeante), piezas con efecto 3D, los “Top-2-bottom” (pintar un vagón de arriba abajo sin respetar la ventana). Poco a poco se incluyeron nuevas tipografías, a la par que las intervenciones iban aumentando su tamaño. Se llegaron a pintar trenes enteros, y también los muros de las estaciones comenzaron a ser tocados por pintadas y carteles alineados con la cultura rap y de hip-hop.

 

En los ochenta, ante las amplias medidas de seguridad y de limpieza implantadas por las instituciones neoyorquinas, los artistas writers se ven obligados a abandonar el metro y emerger a la superficie. Es entonces cuando el graffiti se hace visible en los muros de la ciudad, lugar por excelencia ligado a esta disciplina desde ese momento.

Como toda disciplina, ha sufrido una evolución a lo largo de los años, si bien como telón de fondo sigue prevalenciendo su carácter reivindicativo, que viaja de modo paralelo a lo subversiva en muchos casos.

Desde la vida cotidiana de los hombres desde la antigüedad, los graffitis siempre han sido un medio de expresión, lúdica, relacionada con eventos, reivindicadora, denunciadora, contestaría, amorosa, etc.

Hoy en dia hay miles de familias tipograficas que derivan de los famosos graffitis urbanos, tipografias que sirven para cualquier diseñador o artista comunicar de la misma forma en diversos lienzos y plataformas.