Tipográfica Popular
Elogio Postmo a una publicación mágica, como lo fue Mecánica Popular, bajo la forma de decodificación predominante en la actualidad.
Hace poco me topé con una frase que me pareció muy singular: El problema de la vida es que es muy contemporánea. Y en algún punto es verdad. Me refiero a que una persona en 1920 aprendía una cierta cantidad de saberes “específicos” durante sus segundos diez años de vida y con eso, prácticamente, le bastaba. Metiéndonos con el diseño, hubo una preocupación por el estilo muy fuerte desde que la imprenta se industrializó hasta la segunda mitad del siglo XX. De ahí en adelante existió una constante (creciente) y heterogénea multiplicidad de diseño, como si su estructura se hubiera modificado bajo el paradigma moderno de la relatividad (tiempo y espacio) y la óptica (el observador modifica el objeto observado).
Todo esto viene a lo que me pasa cuando veo un ejemplar de “MECANICA POPULAR” de 1957. No estoy seguro de poder señalar algo, concreto y aislado, que transmita lo que yo siento, es el conjunto de decisiones de diseño. Son las tipografías usadas, las operaciones que se les aplicaba, son los recortes de las fotos, los encuadres, es la composición de la página, es el uso del color. Cuando yo miro esta revista “siento” esa idea de progreso indefinido, que puso en marcha la 2da revolución industrial y que cambio todo para siempre (solo cien años después del vapor soñábamos con Sedanes Aéreos). Es una sensación gráfica que dice: “vamos bien” y que se derrumbó con el advenimiento de la crítica postmoderna y el desencanto del capitalismo liberal (y del comunismo).
Retomando la idea de qué es lo contemporáneo, creo que su cualidad gráfica radica en la inevitable confluencia de estilos: la “revisita”, el remix, la re-interpretación, la citas intertextuales. Y la vida es tan contemporánea que el pasado nos produce una especie de risa por lo “ingenuo”, intentamos rápidamente etiquetarlo todo porque se nos escapa el contexto, y nos genera angustia pararnos ante una pieza de diseño para no entender los guiños, queremos entender y exigimos que se nos entretenga.
Esta revista simboliza para mi, mucho de lo que está bien en el diseño gráfico de revistas. Es solo eso que no es suficiente. El ojo contemporáneo necesita de la re-interpretación, porque de ese proceso “sale” algo novedoso, accedemos a algo que no podíamos ver bien. Esa es una verdad del proceso de diseño que lo sostiene en el tiempo, la de re-interpretar y producir sentido nuevo.
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