Cátedra Cosgaya Tipografía 1 y 2 | Carrera de Diseño Gráfico | FADU/UBA
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Tipografía: ¿Cómo elegir la fuente perfecta?

El texto «común» es el más habitual, está en cualquier diseño. Es, además, el más importante, porque es el que integra el grueso del contenido y del mensaje que queremos transmitir. Pero, no solemos prestarle la debida atención y cualquier tipografía que sea «fácil de leer» suele ser la designada. No basta con que la tipografía elegida sea fluida y agradable a la vista, también tenemos que fijarnos en su legibilidad y en su composicionalidad.

El objetivo de elegir correctamente el tipo de letra es crear un flujo de lectura coherente y visualmente satisfactorio que funcione sin la conciencia del lector, como si fuera una forma invisible para él.

Acá les comparto algunas de las condiciones para elegir una fuente para el texto de sus publicaciones.

1. La letras deben tener anchos y alturas similares.

Dado que cuando leemos identificamos las letras por su aspecto físico, cuanto más claras y legibles sean, más fácilmente podremos identificarlas. Los anchos y alturas similares de letras permiten una lectura más fluida.

Por ello, debemos huir de usar tipografías comprimidas o expandidas, porque tienden a deformar las letras y, a veces, hacen que sean difíciles de identificar.

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También resulta interesante fijarse en la altura de las letras en minúscula y  compararlas con las letras en mayúsculas. Si la altura de una letra en minúscula, sobrepasa la mitad de la altura de una mayúscula, la tipografía aparece más densa y, por tanto, más difícil de leer.

2. Poner especial atención en el grosor de la tipografía.

Generalmente, el grosor de la tipografía viene dado por varios tipos predefinidos, de menor a mayor grosor, como son light, roman, medium, bold y black. Algunas familias de fuentes suelen tener grosores intermedios, definidos con los prefijos semi o extra (p.e semibold, extrabold).

Las mejores fuentes para el texto corrido suelen ser las de grosor regular o medio, porque resultan más fluidas y menos densas. Por el contrario, las fuentes de grosor ligero son demasiado finas y dificultan su lectura para algunos lectores. En su caso, los grosores más gruesos o ‘negritas’ juntan demasiado las letras y empastan el texto.

Una buena fórmula, también, es fijarse en que el grosor de la fuente varíe en cierto modo a lo largo de sus contornos; pero variaciones en exceso o ninguna variación hacen que la tipografía se difumine en algunos casos o resulte demasiado uniforme, en otros. Igualmente, grosores uniformes (como los de las fuentes geométricas) pueden producir un efecto de ‘espejo’ en letras como la ‘d’ y la ‘b’, o la ‘p’ y la ‘q’, y para el texto corrido, esto no es recomendable. Tampoco es recomendable que los espacios interiores de la letras sean demasiado grandes en relación con el grosor del trazo (como en el caso de las tipografías Avant Garde o Futura), esto entorpece enormente la cadencia de lectura.

3. Evitar tipografías demasiado artísticas o extravagantes.

Por último, debemos evitar fuentes que resulten muy extravagantes porque, aunque resulten divertidas al mirarlas, en el texto corrido seguirlas es muy cansador y terminan por hacer perder el interés al lector.

Resumiendo un poco con todo lo dicho, les dejo un espacio donde podrán ver: 30 tipografías serif y sans-serif, que presentan estas condiciones antes mencionadas.
http://www.rienzie.com/30-tipografias-serif-y-sans-serif-para-tus-trabajos



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