Cátedra Cosgaya Tipografía 1 y 2 | Carrera de Diseño Gráfico | FADU/UBA
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No lo tires!

Nociones básicas sobre restauración de libros.

¿POR QUÉ HACERLO?

 

La belleza de un libro no radica solo en su diseño o en su contenido, hay algo que va más allá de estos sentidos, que lo supera, y lo envuelve. Hablo de la tradición y la cultura que rondan un libro. Del pasar un libro de una mano a otra, del poder compartirlo, con un hijo, con un amigo o con un alumno. Por que un libro viejo, leído por varios, trae su propia historia.  Pero el libro, aunque hermoso, nos traiciona, por que tiene la terrible falencia de ser perecedero.

Para conservar estas historias, para no perder ese libro que heredamos de nuestro abuelo, o tal vez aquel del cual nuestra madre solía leernos, pero que ahora yace cubierto de polvo en algún estante olvidado, es bueno tener algunas pequeñas nociones sobre restauración.

Existe una gran discusión acerca de lo que es y lo que no es restaurar un libro. Hay quienes sostienen que una restauración no debería dejar evidencias, mientras que otros creen que siendo esto inevitable esta debe hacerse marcando de alguna manera la diferencia entre el material original y el restaurado. Yo personalmente creo que la restauración hace también parte a la historia de un libro, y que se integra a su diseño en un nuevo modo, y por esto me parece importante que sea visible ya que le da un nuevo carácter al libro.

 

PROCESO DE RESTAURACIÓN

 

El primer paso siempre es mirar el estado general del libro y qué es lo que se pretende hacer con él. Mirar el estado involucra ver todos sus detalles (como las cabezadas, guardas, estructura, etc.). También es importante que no tenga plagas. Los bichos en un libro son sumamente peligrosos. En ese caso, las encuadernaciones con cola caliente o cuero son candidatas por tener componentes naturales con proteínas muy buscadas por los insectos. En caso de encontrar agujeros pequeños en el libro mejor es desconfiar. La mejor solución es envolverlo en una bolsa bien cerrada y dejarlo una noche en un freezer no-frost. Y es importante tener en cuenta que si ese libro tenía plagas, es probable que sus vecinos de la biblioteca también los tengan.

En fin, existen dos caminos a la hora de restaurar: encuadernar el libro con todo nuevo (usando tapa y materiales nuevos), o restaurar el libro y su encuadernación conservando la mayor cantidad del material original.

La primera consigna es común con los libros que tienen una encuadernación rústica, aquellos que fueron encuadernados y se deterioraron o los casos en que está muy maltratada (como cuando faltan tapas). En ese caso la tarea es más bien sencilla: hay que desarmar el libro, restaurarlo y volver a encuadernarlo.

 

Restaurar los pliegos del libro:

Cuando hay que desarmar el libro hay que tener mucho cuidado al retirar la cola o el material adhesivo. Si es necesario hay que usar metil celulosa o calor. También hay que asegurarse de limpiarlos de polvo y quitarles elementos agresivos hacia el papel.

En este y en todos los casos es fundamental tener en cuenta los insumos con los que se trabaja. Se deben buscar materiales libres de ácido y de Ph neutro en lo posible. La elección de los adhesivos siempre se debe hacer teniendo en cuenta este criterio.

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Para los pliegos deteriorados se utiliza una escartivana (refuerzo) de papel japón en los que sean necesarios. Lo mismo para los desgarros y los faltantes; estos últimos deben llevar un suplemento de papel ensamblado con papel japón.

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En los casos en que faltan páginas enteras se puede optar por hacer un facsímil. Aquí entra la discusión sobre si esta intervención invade al material original o no, pero supongamos que lo queremos hacer igual. Es fundamental conseguir un papel del mismo gramaje y textura. En lo que al color refiere, se puede simular su antigüedad de distintas maneras: se lo puede teñir en una tina de agua con té (hay que tener en cuenta de que esto puede acidificar el papel), o bien se lo puede pintar con pasteles al óleo.

Las tapas del libro y el lomo se suelen conservar. Con papel japón se los ensambla al primer y último cuadernillo. Lo mismo con el lomo, solo que para ello se los pega en un papel (vean la foto). El lomo también se puede dejar en la contratapa, plegarlo hacia el otro lado y cocerlo.

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Con el libro plenamente restaurado y bien prensado, solo resta coser y encuadernarlo. Como última medida, a los cuadernillos del libro se los puede coser a escartivanas: se llaman igual que las mencionadas anteriormente pero son un soporte de papel sobre el que se cose el libro. De esta manera el libro permanece intacto: noentra en contacto con adhesivos y la apertura del libro mejora notablemente. Es lo más recomendable para conservar el libro.

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Restauración de una encuadernación:

Cuando se trata de conservar la mayor parte del libro y restaurar áreas particulares entran en juego otro tipo de cuestiones.Ya se ha explicado cómo restaurar papel (desgarros y faltantes), resta saber qué hacer con otro lugares conflictivos.

LOMO

Suele ser lo más común. En las encuadernaciones en cuero, el lomo -al estar expuesto al sol y al trato que recibe al abrirlo el libro, sacarlo y ponerlo de una biblioteca- suele volverse quebradizo y con frecuencia se termina desprendiendo. Los lomos son muy valiosos ya que contienen detalles tales como los nervios o un trabajo de dorado. El problema es que no suele darse la coincidencia de tener el hierro con el mismo florón que el que tiene el lomo. Entonces con más razón se vuelve indispensable rescatarlo.

Para esos casos se suele retirar el lomo (si es que no se había desprendido aún) tratando de conservar la mayor cantidad posible. Al mismo se lo trata de humectar y de rejuvenecer con distintos componentes. Al libro se lo enloma con un cuero (buscando la mayor coincidencia con el color y textura). El cuero del lomo se injerta en el cuero de la cubierta, intentando disimular la unión.

 

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Una vez restaurado el lomo, se toma el lomo viejo, se lo apoya sobre el libro y se recorta la silueta. De esta manera nos queda el espacio exacto para volver a colocar el lomo viejo. Las esquinas son las primeras en atajar los golpes y es común que se vean machucadas. El procedimiento es similar al tratamiento con el lomo. Si tuviera un faltante, se debe tener en cuenta de que tanto la cubierta como la guarda deben respetar el original.

CABEZADAS

Cuando uno saca un libro de la biblioteca, en vez de sacarlo tomándolo de los costados, se lo toma con el dedo índice desde arriba y tira hacia afuera. En un par de años, la cabezada y la coiffe se encuentran completamente deformadas o destruidas. Si no está en condiciones, sólo resta bordar una nueva. Es importante tener en cuenta qué tipo de cabezada tenía para reproducirla con la mayor fidelidad posible. Existen numerosos estilos según la época y el lugar.

CAJAS Y ESTUCHES

Por último, las cajas y los estuches -si bien no hacen nada en lo que a la restauración refiere- son útiles para preservar el libro.

La caja doble bandeja o clamshell es una de lás mejores alternativas ya que protege al libro y lo compartimenta. Se puede ver una nota más exhaustiva del tema aquí.

 

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Los estuches son poco recomendables por la fricción que genera al retirar el libro. En ese caso lo más aconsejable es sumarle al estuche una camisa que recubra el libro y absorba la fricción.

 

Para diluir tanta palabra, aquí un video en donde se ven tres restauraciones. (Perdón pero está en inglés)

VIDEO AQUÍ

 

Estos son los principios usuales, ni los únicos ni los mejores. Espero que haya servido de algo.

Fuente: El taller de libros

 



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