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Antes que nada me gustaría que entiendan que todo lo que van a leer esta basado total y unicamente en la experiencia subjetiva del redactor (o sea, yo), que no esta basado en la lógica […]
Antes que nada me gustaría que entiendan que todo lo que van a leer esta basado total y unicamente en la experiencia subjetiva del redactor (o sea, yo), que no esta basado en la lógica ni en la ciencia y que no pretende ser una verdad. Tampoco servira para ampliar sus conocimientos sobre la materia que nos compete, ni siquiera sobre la disciplina que estamos estudiando. Ya hecha la advertencia, queda a voluntad del lector continuar con este relato que no son más que desvarios de una persona cualquiera.
No es novedad que la llegada de las redes sociales, los smartphones y la tecnologia que evoluciona orientada al compartir, nuestra forma de comunicarnos ha cambiado, las distancias se acortaron y ya parece algo habitual poder comunicarnos de mil maneras distintas con personas en cualquier lugar del mundo. Creo que todos podemos ver las ventajas que trae el facil acceso a la comunicación, a nivel social. Sin embargo no puedo no compartir un miedo personal… la perdida de información. Como dije, este texto no busca ser una verdad, ni ampliar su conocimiento, solamente queria destacar cierta similitud que encuentro cuando veo miles de personas aglutinarse frente a un hashtag, con este texto que transcribo de 1984 de G. Orwell:
«-La onceava edición es la definitiva- dijo. Le estamos dando al idioma su forma final, la forma que tendra cuando nadie hable mas que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendreis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creeras, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras, nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos. […] -¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabamos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado este decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre? Y en la onceava edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuara mucho despues de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habra menos palabras y el radio de acción de la conciencia sera cada vez más pequeño.»
