Fanáticos de la revista
El fanzine es el medio de expresión más urgente, auténtico y poderoso del que nos ha dotado la subcultura. Mientras que el gran público ignoraba su existencia, en las partes más subterráneas de la sociedad los fanzines fueron tomados como instrumento para la lucha y la expansión de ideas y consignas por aquellos que se posicionaban en los márgene
¿Qué es un fanzine?
Definir qué es un fanzine resulta tan complicado como demarcarlo en el tiempo y en el espacio, sin embargo estas publicaciones sí que comparten unos rasgos definitorios. El principal de ellos sería la autoedición y la creencia ferviente en la filosofía DIY (do it yourself), la escasez de medios para su realización, la multiplicidad formal y libertad en cuando a los contenidos.
–
Un fanzine (magazine para fanáticos, en castellano) es una publicación temática realizada por y para aficionados, uno de los tipos de Zine. El desarrollo de esta actividad no suele ir acompañado de remuneración económica, siendo los fanzines tradicionalmente gratuitos o con un coste mínimo para pagar los gastos de producción.
–
–

El «hacelo vos mismo» abreviado como DIY (en inglés «Do It Yourself»), es la práctica de la fabricación o reparación de cosas por uno mismo, de modo que se ahorra dinero, se entretiene y se aprende al mismo tiempo. Es una forma de autoproducción sin esperar la voluntad de otros para realizar las convicciones propias. La ética del Do It Yourself está generalmente asociada a varios movimientos anticapitalistas, ya que rechaza la idea de tener que comprar siempre a otros las cosas que uno desea o necesita. Se trata de un movimiento contracultural trasladable a cualquier ámbito de la vida cotidiana. El movimiento punk se ha caracterizado por hacer parte de él esta filosofía, al reparar prendas, o al fabricarlas ellos mismos, así como para decorar pantalones, remeras, cazadoras de cuero, camisetas y demás. También se organizan sus propios sistemas de trabajo, comunicación, edición y distribución
El principio fundamental que rige la ética DIY (Do it yourself) es que tú puedes crear tu propia experiencia cultural. Es el estímulo enfocado a producir algo por nosotros mismos enfrentado al mensaje lanzado por los grandes medios de masas que animan a la gente a consumir. Este concepto estaría tomado de movimientos culturales como el Situacionismo, cuyo principal ideólogo, Guy Debord, instaba a la gente a hablar por sí misma: “Un movimiento revolucionario debe recordar siempre que su objetivo no es conseguir que la gente escuche los discursos de sus líderes sino lograr que cada persona hable por sí misma”. Es por ello que el fanzine siempre será una publicación editada por uno mismo, o bien, por pequeñas editoriales independientes autogestionadas..
Normalmente las personas que hacen fanzines cuentan con un número escaso de medios. Es por ello que no es necesario contar con grandes presupuestos ni infraestructura para realizarlos. En un principio se utilizaban pequeñas imprentillas, pero con la popularización de la tecnología y el fácil acceso a las fotocopiadoras y ordenadores se ha incrementado exponencialmente la producción de autopublicaciones.
Otra característica serán las tiradas muy cortas que oscilan entre 1 y 1000 ejemplares. La producción fanzinera es pues errática y efímera. Pueden aparecer en serie durante años o publicarse un único número. A veces son anónimos, sin fecha, sin paginación y la tradicional noción de autoría es rechazada.
El fanzine no se mueve por intereses comerciales. Son un alegato por el non-profit y existen para la autoexpresión, la comunicación, para compartir información y para entretenerse. Es por ello que se regalan, intercambian o se venden a precios muy bajos que buscan cubrir el gasto de la producción y el envío. Nunca llevan publicidad y si lo hacen son de otros proyectos DIY. Esto conlleva una defensa a ultranza de la filosofía anticopyright que será un aspecto muy importante del fanzine. Esta filosofía propiciaría el trasvase de publicaciones y contenidos facilitando que la información sea copiada, compartida y difundida sin límites.
Los canales de distribución son variados, alterativos y creativos. En origen, los lugares más comunes para encontrase fanzines eran conciertos, encuentros fanzineros, tiendas de discos, librerías ocultas que solo unos pocos elegidos conocían o a través del boca a boca. Sin embargo con Internet han proliferado las tiendas on-line en las que se pueden conseguir.
En cuanto a la estética del fanzine, esta también es problemática por la variedad. Encontraremos todo tipo de tipologías, formas, tamaños, materiales, colores, etc. Pero nos centraremos en la “tipología clásica” de fanzine, como lo describe Stephen Duncombe. Formalmente un fanzine se encontraría en un lugar intermedio entre una carta y una revista, reproducidos en una fotocopiadora estándar, doblados a lo ancho formando un folio A5 y grapados. Tendrán generalmente entre 10 y 40 páginas. La cubierta puede ser de papel de color para resultar más llamativa. Normalmente el contenido se realiza a mano o usando materiales cotidianos (bolígrafos, rotuladores, grapadora, etc.) y tecnología doméstica (ordenadores personales, impresoras, etc.), lo que les otorga una estética característica un tanto imperfecta, casera e incluso sucia. Sin embargo, actualmente la variedad estética que encontramos en los fanzines es infinita, pudiendo topar con verdaderas joyas de la autoedición, con portadas serigrafiadas, grabadas, hechas a mano, con exquisitas encuadernaciones, y un largo etcétera que convierten al fanzine en una obra de arte oculta y única.-
–
Su ventaja indiscutible es contar con especialistas en su materia, publicando de forma libre y directa sin ataduras ni intereses para con terceros. A esta «ausencia de condicionantes editoriales (el editor suele dar libertad de expresión)» hay que añadir otra ventaja para el autor novel: «la posibilidad de darse a conocer a un público aficionado más o menos amplio y a algún que otro editor profesional que en un momento dado pueda darte esa oportunidad tan esperada».2 Con ello, el fanzine se muestra «a la vez un buen terreno de rodaje y una inmejorable plataforma de lanzamiento al ámbito profesional».2
Historia
La historia del fanzine ha ido de la mano de los distintos movimientos contraculturales que en cada una de las décadas del siglo XX fueron surgiendo. Aunque el concepto de fanzine como tal surge en las décadas de los 30 y 40, la bibliografía6 marca como precursores de estos los movimientos artísticos y políticos de principios de siglo. Los artistas visuales del siglo XX reconocerán el fanzine como un medio para la resistencia cultural dotando de significado político el hecho de crear y distribuir tu propio trabajo. La autoedición les permitía reproducir su trabajo de manera barata y sencilla, y del mismo modo interactuar con un público más amplio. Así, el desarrollo de la industria de la impresión y las posibilidades que esta abría les permitirá tener más cerca el ideal utópico de que la interacción entre el artista y el público era vital y que el espectador era una parte esencial del proceso artístico. Todos estos movimientos se esforzaron en cambiar la percepción generalizada del arte como algo elitista defendiendo la idea de que podía ser algo universal y accesible.


Revista Merz de Kurt Schwitters
El referente principal y fuente de la que beben prácticamente todos los grupos contraculturales que surgirán a posteriori será Dada. Este movimiento radical internacional literario y artístico que surge en la primera década del siglo XX hizo un llamamiento a la ruptura total con la tradición y el sistema cultural y artístico. Sus artistas experimentarán con diferentes imágenes y materiales con los que producían pequeños libros a modo de art-zines que contenían collages, estampaciones, etc. y que podían ser reproducidos y distribuidos. Desarrollarán técnicas artísticas subversivas como el collage, el detournement o la apropiación9 y su estilo editorial, con artículos expresando sus puntos de vista radicales, influirá en las subsiguientes generaciones de artistas y autores de fanzines. Siguiendo la estela de Dada, otro de los movimientos esenciales para entender el porvenir del fanzine será el Situacionismo. Este grupo político y artístico afincado en París, que tuvo lugar en los años 50 y 60, se interesó por redefinir los límites del arte. Ellos no querían que la gente viese el arte como una actividad para especialistas y elitista, sino que formase parte de la vida cotidiana. Intentarán difundir sus ideas a través de la autoedición produciendo sus propios panfletos en los que explicaban su ideario. En estas publicaciones incluían un apartado anticopyright en el que exponían que su contenido podía ser reproducido, adaptado o citado sin necesidad de mencionar la fuente. Ha sido uno de los movimientos más influyentes de y para la contracultura a pesar de su carácter minoritario y efímero, pero sus ideas, su actitud rebelde, su estilo visual y su manera de distribuir las publicaciones serán esenciales. Fluxus y su ataque a la comercialización e intelectualización del arte y el mail art, como arte a pequeña escala, colaborativo y en continuo proceso de creación, serán otras de las corrientes que precederán e influirán al fanzine.
[…]
Manifiesto de fluxus, por george maciunas.
Con la generalización de la tecnología y, sobre todo, con la introducción de la fotocopiadora, los fanzines se fueron multiplicando y empezaron a abarcar temáticas muy diversas. El desarrollo de la impresión en offset y la máquina de escribir permitían a cualquiera producir su propia prensa de forma barata y accesible. En los 60 se vivirá la explosión de la prensa radical y los fanzines políticos. La sensibilidad y conflictividad social y política de estos momentos y el ambiente de libertad y ruptura con los valores pre-existentes facilitarán la multiplicación de este tipo de prensa, que será vista como una valiosísima herramienta para expresar las informaciones, preocupaciones e ideas que se desprendían de la naciente contracultura, conformada principalmente por jóvenes estudiantes. Además esta prensa underground anticipará y ayudará a vertebrar grupos activistas relacionados con la lucha estudiantil, grupos antibelicistas, feministas, grupos por los derechos de la comunidad LGTBQ, la lucha obrera, antibelicista, anticapitalista, y los movimientos de Nueva Izquierda, por los derechos civiles y el movimiento pacifista.
– Sin el concepto del fanzine estas revoluciones culturales no habrían sido posibles. En opinión del teórico Antonio Lara, los fanzines han jugado «un papel fundamental en la evolución general de los medios, y, más concretamente, de las formas culturales marginadas por las instituciones oficiales». Actualmente, medios como Internet y la facilidad para maquetar en HTML han facilitado la distribución y el formato, por lo que la edición de fanzines se ha extendido a la red. Este tipo de fanzines electrónicos se denomina ezine.
–
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Fanzine
http://www.buenosairesfanzinefest.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/H%C3%A1galo_usted_mismo
Etiquetas: autogestión, contracultura, dadá, DIY, fanzine, punk, revista