El Ritmo
El ritmo tipográfico en una pieza es esencial. No solo para generar nuevos niveles de lectura, sino para organizar la información y que la descodificación sea correcta. Como bien explica Martín Solomon en el extracto […]
El ritmo tipográfico en una pieza es esencial. No solo para generar nuevos niveles de lectura, sino para organizar la información y que la descodificación sea correcta. Como bien explica Martín Solomon en el extracto de la nota publicada en la revista Tipográfica Nº11, “el ritmo constituye para el diseñador una herramienta que nos permite establecer un orden visual y manifiesta claramente la intención de comunicar”.
Si pensamos de forma rápida, al ritmo lo relacionamos directamente con lo musical. Imaginamos una sucesión de pulsos repartidos de forma periódica, acentuaciones y compases. Esto trasladado a lo tipográfico, no serian otra cosa más que cuerpo, pesos y variables. Estas variaciones conforman la “orquesta “del diseñador. Cada diseñador elije los instrumentos y determina como será ejecutada la composición.
Las palabras parecen “sonar” distintas cuando están expresadas en diversos estilos las posibilidades son tan vastas como la imaginación del diseñador. De esta manera uno puede ir dirigiendo la dinámica de nuestro artista y trasladarlo de manera concreta en la pieza.
Cada tipografía tiene una distancia de lectura óptima. Como se expresa en el extracto –“una distancia de lectura óptima. Si imaginamos el espacio como en un teatro y consideramos la distancia entre la audiencia y el escenario, esto nos ayudará a entender que al elegir una tipografía, cuerpo y espaciado para el texto de una revista (en este caso del vinilo)”.

Si esto lo repartimos en las tres etapas del trabajo – Tapa, doble página, contra tapa – la distancia varia entre ellas. La tapa además de ser una pieza de preganancia, tiene la característica de tener una distancia de lectura mayor a las demás. Correspondería tener una situación distante en una primera etapa y una cercanía, mas relacionada a la lectura de los elementos. Con esto me refiero a que la tapa no debería perder riqueza a medida que nos acercamos.
En la doble pagina, es otro tipo de ritmo el que se produce dentro de las composiciones. Constan de un elemento dominante, con su ritmo propio, sostenido por imágenes subordinadas que renunciaron a su individualidad para convertirse en ritmos secundarios. El elemento dominante en esta composición puede ser el título, un párrafo de texto prominente como una palabra sola. Los patrones de ritmo afectan la manera en que se lee el texto. En este tipo de composición, el ojo es atrapado, en primer lugar, por el elemento prominente, y de esta manera se organiza una dirección y una lectura ordenada.
Retomando –“El ritmo tiene que ver con la repetición. Una sola letra no puede crear ritmo, sin embargo, el ritmo dentro de la estructura misma de una letra debe tomarse en cuenta como criterio para diseñar una buena tipografía.El mismo principio es aplicable a las misceláneas tipográficas, tales como flechas, puntos negros, dedos que señalan, etc. La repetición fija las imágenes en nuestra mente y sustenta nuestra necesidad de hábito”.
Manteniendo este principio la miscelánea además de ser un elemento organizador, cumple con el rol de codificar información. Si añadimos cierta miscelánea a un cuerpo de texto, o destacamos frases u oraciones, manteniendo un criterio de repetición, al realizar la lectura uno se encuentra con que ese conjunto de tipografía y miscelánea catalogan la información de manera que son más detectables.
Para concluir, -“La tipografía es un arte de movimiento y tiempo, en el cual el ritmo es un atributo considerable. El ritmo es la organización del movimiento tipográfico: se encuentra en cada aspecto el proceso de diseño. Mide las palabras, las líneas y reúne todas las partes en un todo: las letras en palabras, las palabras en frases, las frases en párrafos y los párrafos en columnas. A través del poder del ritmo el diseñador obtiene una dimensión en el tiempo”.
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